domingo, 19 de febrero de 2017

Rollitos de berenjena


     Ayer, mirando las verduras que tenía en la nevera, me di cuenta que tenía una berenjena que amenazaba con ponerse en mal estado en días próximos, así que mi cabeza empezó a dar vueltas hasta dar con algo que prometía quedar bien, al menos dentro de mi. Y así fue, se materializaron esos pensamientos y quedó una receta que podría repetir para hacer un entrante o para acompañar cualquier plato.
Venid y veréis lo fácil que es prepararla y lo resultona que queda.


INGREDIENTES (salieron 13 rollitos):
- 1 berenjena
- 2 tomates medianos
- 100 gr. de espinacas (congeladas, en porciones)
- 65 gr. de queso fresco
- Jamón serrano en lonchas
- Mozzarella rallada
- Aceite de oliva
- Orégano
- Sal 


ELABORACIÓN:
Lavamos y secamos la berenjena. Cortamos los extremos y con un pelador, vamos haciendo tiras.


Si tenemos que hacer otras cosas antes de preparar los rollitos, echamos las tiras de berenjena en agua con sal para que no se oxiden. Y cuando tengamos tiempo de ponernos con la receta, las vamos sacando, y las colocamos sobre papel absorvente. Las cubrimos con más papel, para que se suelten el líquido.



Mientras, lavamos los dos tomates, los cortamos y los trituramos junto con un chorreón de aceite de oliva, un poco de orégano y una pizca de sal.
Encendemos el horno a 190º sin aire, calor arriba- calor abajo.



Ponemos dos tiras de berenjena encima una tabla, o en el lugar elegido para montar los rollitos. La segunda tira, la colocamos unos dos centímetros encima de la otra, para que podamos enrollar fácilmente. Con la ayuda de una cucharilla, vamos repartiendo el tomate y las espinacas, previamente descongeladas.


Cubrimos toda la berenjena con jamón serrano y en un extremo, ponemos un poquito de queso fresco, desde ahí enrollamos hacia el otro extremo.



Una vez enrollado, insertamos un palillo para que no se desenrollen y vamos poniendo los rollitos en una fuente apta para horno.



Cuando hayamos terminado de montar los rollitos, nos habrá sobrado tomate triturado y espinacas, así que vamos poniendo pequeñas porciones encima de cada uno y terminamos espolvoreando orégano y sal y un chorrito de aceite de oliva.




Metemos al horno durante treinta o cuarenta minutos, dependerá si los rollitos han soltado mucha agua o no, si vemos que tienen bastante líquido, los dejamos diez minutos más.



Sacamos la fuente del horno y echamos mozzarella rallada por encima de cada rollito. Volvemos a meter al horno hasta que la mozzarella se haya gratinado, lo que nos llevará unos cinco minutos. Espolvoreamos con orégano. 



Finalmente, sacamos la fuente del horno con nuestros rollitos ya gratinados.



Ya sólo nos queda disfrutar de esta receta tan sencilla. Seguro que gustará a todos en casa.

lunes, 13 de febrero de 2017

Bizcochitos de chocolate y ganaché


     Hoy, una receta entre semana, ya que el 14 de febrero es inminente y se me ha ocurrido dejaros estos bizcochitos de chocolate que están tiernos, buenísimos y con un sabor a cacao que no os dejará indiferentes, toda una delicia.
Vamos a prepararlos, ¡que queda poquito para mañana!


INGREDIENTES:

- 25 gr. de cacao puro en polvo (Valor)
- 50 ml. de agua
- 1 vaina de vainilla
- 3 huevos L
- 125 gr. de harina de repostería
- 1/2 sobre de levadura en polvo (Royal)
- 150 gr. de azúcar
- Una pizca de sal
- 185 gr. de mantequilla
- Fresas para acompañar
- 1 tableta de chocolate blanco (Nestlé postres)
- 200 ml. de nata para montar
- Colorante en pasta color "poppy red" (Sugarflair)
- Perlas de azúcar rojas



ELABORACIÓN:
-Bizcocho:

Precalentamos el horno a 170º, calor arriba- calor abajo, sin aire.
Calentamos el agua hasta que hierva, añadimos el cacao en polvo, y removemos bien hasta obtener una mezcla homogénea. Reservamos  hasta que esté a temperatura ambiente.



Juntamos todos los ingredientes sólidos y los mezclamos durante unos segundos.


Hidratamos la vaina de vainilla en agua caliente durante diez minutos, de esta manera será más fácil abrirla y recoger su interior con la punta de un cuchillo, como hice aquí

Una vez que la mezcla de cacao está templada, añadimos los tres huevos, el interior de la vaina de vainilla y batimos.


Añadimos la mantequilla en pomada (sacarla del frigorífico al menos una hora antes) y removemos ligeramente.
Vamos agregando la mezcla líquida a los ingredientes secos en tres veces y cada vez que los agreguemos, mezclamos hasta que se unan los ingredientes. Si preparamos la receta con la amasadora, podemos mezclar todo a velocidad media, hasta que veamos que la masa se iguala. Recogemos los restos de masa de las paredes que quedan sin mezclar. 



Finalmente, nos quedará una masa fina y suave.
Llenamos los moldes individuales dejando un dedo sin cubrir. 
He utilizado unos moldes pequeños de silicona.
Los metemos en la bandeja del horno del centro sin variar la temperatura (170º), durante 25 minutos. 



Antes de sacar los bizcochitos, pinchamos con un palillo y si sale limpio, estarán listos para sacarlos del horno. Los dejamos en los moldes sobre una rejilla y después de cinco minutos, desmoldamos y volvemos a poner encima de la rejilla hasta que queden a temperatura ambiente.





- Ganaché:

Vertemos la nata en un cacillo y añadimos la tableta de chocolate blanco, troceada. 


Ponemos a calentar a fuego medio- bajo y removemos constantemente hasta que el chocolate se haya derretido y se haya integrado perfectamente a la nata. Si durante la cocción notamos que el fondo del cacillo está rugoso, retiramos del fuego durante unos segundos y seguimos removiendo, volvemos a poner a calentar de nuevo, bajando el fuego si es preciso.


Retiramos del fuego y con la ayuda del mango de una cucharilla, cogemos una pizca de colorante en pasta y removemos. Si no es suficiente, iremos añadiendo más color a la ganaché hasta obtener el deseado. Dejamos reposar para que se enfríe.


Ponemos un plato o un recipiente debajo de la rejilla donde tenemos los bizcochitos y empezamos a echar ganaché por encima. Repetiremos varias veces, hasta que queden bien bañados. Podemos reutilizar la ganaché que cae al recipiente que hemos puesto debajo de la rejilla.
Terminamos los pasteles colocando en la parte de arriba unas perlas de azúcar.

Ya sólo nos quedará acompañar con unas fresas para disfrutar de estos bizcochitos.




Espero que os haya gustado.

sábado, 11 de febrero de 2017

Berza. Potaje malagueño en olla rápida. Receta de mi madre.


     Este es un plato que siempre ha cocinado mi madre desde que tengo recuerdos, su sabor me traslada inmediatamente a mi casa. Podría comer berza todas las semanas de mi vida. Lo curioso es que hasta ahora no la había preparado, así que hace unos días llamé a mi madre por teléfono y le pedí la receta. 
El día que preparé la berza no podía creer lo rica que estaba, incluso me atrevo a decir que sabe igual que la de mi madre, al menos eso me pareció cuando la probé.
Acompañadme y os la enseñaré, para que disfrutéis igual que he hecho yo comiendo este plato tradicional de mi familia.


INGREDIENTES:

- 1 kg. de judías verdes
- 300 gr. de garbanzos
- 3 puñados de judías blancas
- Media calabaza
- 1 morcilla
- Un trozo de ternera
- Tocino fresco
- 2 patatas
- Aceite de oliva
- 5 ó 6 ajos
- Pimentón picante
- Azafrán en hebras
- Cúrcuma
- Sal


ELABORACIÓN: 
Ponemos los garbanzos en remojo la noche anterior a la preparación de la berza.
Antes de ponernos a cocinar, preparamos las judías verdes, quitándole los filos con la ayuda de un pelador y los extremos con un cuchillo. Las cortamos en trozos.





En una sartén a fuego medio y con un buen chorreón de aceite de oliva, doramos los ajos, finamente picados. Una vez están dorados, los apartamos del fuego y añadimos una cucharadita de pimentón. Removemos bien sin calentar de nuevo. 



Llenamos la olla con agua fría hasta la mitad y añadimos las habichuelas blancas. Ponemos a calentar a fuego medio- alto. 


Cuando hierva, añadimos la carne y el tocino y el aceite con los ajos que acabamos de dorar. 
Tapamos la olla y cuando haya subido el "pitorrillo" (en realidad se llama verdugo), empezamos a contar el tiempo y dejamos hervir durante tres cuartos de hora. 
Pasados los cuarenta y cinco minutos, quitamos la olla del fuego, dejamos salir el vapor y la abrimos, retiramos la carne y el tocino y reservamos en un recipiente cerrado. Si es necesario, quitamos la espuma que se haya podido formar.
Antes de cerrar de nuevo, añadimos las habichuelas verdes, la calabaza y las patatas cortadas en cuadraditos, los garbanzos, un poco de sal, una cucharadita de cúrcuma (lo prefiero en lugar de colorante, pero también se puede utilizar) y unas hebras de azafrán. 


Volvemos a cerrar la olla y dejamos cocinar otros tres cuartos de hora.
Sacamos de nuevo el vapor y volvemos a abrir. Agregamos entonces la carne y el tocino que teníamos reservados y también echamos la morcilla, pinchada por los lados para que no se abra durante la cocción. Hervimos durante diez minutos, pero esta vez con la olla sin tapar.


Esta es la tercera vez que utilizo la olla express, antes le tenía miedo, parece que me estoy aficionando a ella. 


Queda una comida muy rica y en la mitad de tiempo, pero qué os voy a contar, si soy novata en esto.



Un plato que repetiré sin duda en cuanto se acabe el cargamento que tengo en el congelador.