lunes, 3 de octubre de 2016

Solomillo de cerdo con salsa de verduras y patatas crujientes al horno


     Esta receta tiene un sabor especial a comida de toda la vida, y es que el ajo asado le da un toque particular. La carne queda blandita y jugosa y la salsa está para mojar pan hasta acabarla. He decidido acompañar el solomillo con unas patatas al horno, la textura es casi la misma y el sabor no tiene nada que envidiar a las fritas ya veréis.
Vamos a cocinar.


INGREDIENTES ( para 2 personas):
- 1 solomillo de cerdo grande
- 1 cabeza de ajos
- 1 cebolla grande
- 1/2 calabacín
- Pimienta negra en grano
- 2 hojas de laurel
- Vino blanco
- 1/2 vaso de caldo de carne 
- Perejil fresco
- Sal gruesa
- Aceite de oliva 
- Dos patatas
- Orégano

ELABORACIÓN:
     Asamos la cabeza de ajos directamente en la vitrocerámica. (He intentado asarla antes en una plancha, pero no había manera, así que he cortado por lo sano y se ha asado al momento, perfectamente). Cuando se hayan enfriado los ajos, los pelamos y reservamos.

     Salpimentamos el solomillo y marcamos a fuego medio-fuerte en una sartén con una gotita de aceite de oliva, por todos lados para que selle bien. Reservamos.





* NOTA: Sobre la marcha, he decidido cortar el solomillo en medallones y marcarlos todos para finalmente cocinarlos de esta manera. De nuevo, lo he reservado hasta que les toque el turno de seguir cocinándolos.

Echamos la cebolla cortada en juliana en una sartén a fuego medio, con un chorrito de aceite de oliva. Añadimos sal, unos granos de pimienta negra y el laurel.



     Ponemos una olla a fuego medio y añadimos la cebolla pochada, los ajos asados, el vino blanco (un chorreón generoso) y el medio vaso de caldo. Removemos de vez en cuando. Dejamos que reduzca un poco.


     Mientras, cortamos el calabacín también en juliana, y  aprovechando la sartén que habíamos utilizado antes, los pochamos también.


Lo añadimos a la olla y dejamos que se mezcle todo unos minutos.
Sacamos las hojas de laurel y batimos todos los ingredientes. Volvemos a echar a la olla y añadimos la carne. Lo dejamos veinte minutos aproximadamente, o hasta que esté la carne tierna, removiendo de vez en cuando. 
     Cuando vayamos a apartar del fuego, rectificamos de sal.



Para las patatas:
Pelamos las patatas y cortamos, lavamos. Las dejamos unos minutos en remojo para que suelten un poco de almidón.
En una fuente para horno, echamos un poquito de aceite y lo repartimos con un papel de cocina. Añadimos las patatas, salpimentamos y añadimos un chorrito más de aceite, pimienta y alguna especia que nos guste, yo he utilizado orégano. Removemos.
Metemos al horno, en la bandeja central, calor arriba-  calor abajo a 180º ó 190º. Removemos de vez en cuando para que se hagan por todos lados por igual, despegándolas del fondo si alguna quedara adherida. Tras unos 15 minutos aproximadamente, estarán listas. Yo las pruebo para saber que están cocinadas, aunque el dorado de las patatas nos dirá cuándo sacarlas del horno.




Espero que os guste tanto como a mí.

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