lunes, 10 de octubre de 2016

Tarta con bizcocho de chocolate y crema de esponjitas (nubes o marshmallow)



     Cada vez que hago este tipo de tarta es un éxito asegurado, con el "bizcocho cremoso de chocolate perfecto totalmente americano" de Rose Levy Beranbaum, de su libro "La biblia de los pasteles" junto con la crema de esponjitas, que al no llevar más que el azúcar de las nubes y el doble de nata, le quita dulzor y no queda empalagosa, sino sutilmente dulce, que es como me gustan los pasteles.
     He hecho varios bizcochos de chocolate, porque me gusta ir probando recetas diferentes, hasta que encontré esta, entonces dejé de buscar, al menos de momento.
     Vamos a prepararla, ya veréis que a partir de ahora, esta tarta será una de vuestras favoritas.


INGREDIENTES:

Para el bizcocho de chocolate (He redondeado cantidades con respecto a las que aparecen en el libro, he puesto 5 huevos en lugar de 6, pues me parecían muchos, he añadido 3 gr menos de levadura de lo que correspondía según la receta original y he echado 7 gr de sal en lugar de 10):


- 130 gr. de cacao puro en polvo sin azúcar (Valor)
- 480 gr. agua hirviendo

- 5 huevos M

- 1 cucharadita de extracto de vainilla

- 470 gr. de harina de repostería

- 400 gr. de azúcar blanca

- 15 gr. de levadura en polvo (royal)

- 7 gr.  de sal
- 450 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente



Para la cobertura de la tarta:

800 gr. de esponjitas
- 1600 ml. de nata para montar (35% materia grasa)
- Colorantes en pasta de Wilton (verde, morado y azul)
- Confeti de colores (lo he comprado en la tienda "casa")











ELABORACIÓN:

Preparación de los moldes:
     Las cantidades de los ingredientes, son para dos bizcochos. Cogemos dos moldes, desmontamos uno y cortamos dos círculos del tamaño del diámetro del fondo. Medimos el ancho y cortamos cuatro tiras, con las que forraremos las paredes de los moldes.
Montamos el molde, enmantequillamos. Cubrimos con el papel de horno que hemos preparado y pulverizamos con spray desmoldador, que podemos encontrarlo en cualquier tienda de repostería. Reservamos.









     Precalentamos el horno a 165º (sin aire, sin turbo).

     Ponemos el agua a hervir y cuando está lista, añadimos el cacao puro en polvo y removemos hasta que tengamos una mezcla pareja y sin grumos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Mientras, mezclamos los ingredientes secos (azúcar, harina, levadura en polvo y la pizca de sal).



     Sacamos la mantequilla de la nevera un rato antes de prerarar el bizcocho para que temple, una vez esté a temperatura ambiente o con una textura en pomada, podemos utilizarla.
     También sacamos los huevos para que no estén fríos. La receta original pide huevos XL, pero yo tengo por costumbre utilizar huevos M.
     Una vez que nuestra mezcla de agua y cacao esté templada, añadimos los huevos y los batimos ligeramente, no hacemos que esta mezcla sea homogénea, terminaremos de batir con el resto de ingredientes. Añadimos también la cucharadita de extracto de vainilla o en mi caso, el interior de una vaina de vainilla.
* NOTA: La vaina de vainilla venía muy seca y la he hidratado durante 10 min. con agua caliente, entonces la he abierto longitudinalmente y he sacado el interior con la ayuda de un cuchillo, como hice aquí, que le da mejor sabor que el extracto.
     En la amasadora, o bien a mano, pues he preparado este bizcocho de las dos maneras, removemos los ingredientes secos para que se mezclen entre ellos.
     Añadimos a los ingredientes secos la mantequilla y batimos hasta que se hayan integrado, seguidamente vamos agregando en tres o cuatro veces a nuestra masa, la mezcla de cacao y huevos, poco a poco, a velocidad baja o manualmente con unas varillas.



     Terminaremos de preparar la masa del bizcocho cuando veamos que tenemos una mezcla esponjosa, lisa y homogénea.


     Horneamos los bizcochos poniéndolos en la bandeja del centro del horno, a 165º, calor arriba- calor abajo, sin turbo, durante aproximadamente 1 hora. Unos minutos antes de que pase ese tiempo, podemos pinchar los bizcochos con un palito (yo uso un pincho de hacer pinchitos), si sale limpio, los sacamos del horno, de lo contrario, dejaremos que se cocinen los bizcochos un poco más.
     Sacamos los bizcochos y los dejamos sobre una rejilla para que se enfríen por todos los sitios por igual. Cuando estén a temperatura ambiente, los cubrimos con papel film y los dejamos en la nevera toda la noche, para cuando haya que montar la tarta, sea más fácil manejarlos y no se rompan, pues estos bizcochos son muy frágiles.



Para la cobertura:
Podemos ver las fotos de preparación del frosting pinchando aquí.
En una olla grande, echamos los 1600 ml. de nata y ponemos a calentar a fuego medio. Añadimos las esponjitas y vamos removiendo hasta se hayan disuelto en la nata, esto nos llevará un rato, pero merecerá la pena.
Una vez hayamos conseguido una mezcla homogénea, retiramos del fuego. Esperamos unos minutos y tapamos con papel film, directamente sobre la mezcla, para que no se seque. Le habrá salido una espuma, pero no tenemos que preocuparnos de quitarla, ya que cuando montemos la crema, se quitará sola.
Metemos a la nevera y la dejamos toda la noche reposar y enfriar.
Al día siguiente, dividimos la masa según los colores que queramos obtener, en este caso, en tres partes. 
Empezamos a batir cada porción de masa, al principio le saldrán grumos, pero enseguida obtendremos una crema esponjosa a la que podemos ir añadiéndole el color que queramos. No nos preocuparemos de la nata que lleva la mezcla, pues no se cortará, podemos batirla tanto como queramos. He empezado cogiendo un poquito de colorante con el mango de una cucharilla, y he ido añadiendo hasta que me han gustado los colores que he obtenido. Es mejor que vayamos poniendo color poco a poco, para no pasarnos.
     Cortamos las capas de bizcocho y antes de separarlas, ponemos palillos uno debajo de otro en cada capa, para guiarnos y salga una tarta nivelada. Ahora sí, vamos a montar la tarta.
     Cogemos un plato giratorio, le ponemos un trapo de cocina y el plato de la tarta encima, así no se moverá. Ponemos una cucharada de masa y una capa de bizcocho encima, para que la tarta se adhiera a él.
Rellenamos unas mangas pasteleras con la crema y echamos por todo el bizcocho, alisamos con ayuda de una espátula. Repetimos hasta terminar con todas las capas, haciendo coincidir los palillos, uno encima de otro.









Cuando hayamos terminado, rodeamos el contorno de la tarta y la parte superior de crema.




     Con ayuda de un alisador de tartas, vamos quitando el exceso de crema y dejándola homogénea.
Metemos dos mangas pasteleras de crema dentro de otra más grande para adornar con dos colores a la vez por encima de la tarta.

Una vez que está la tarta terminada, echamos confeti de azúcar de colores para darle el último toque de color.







Este ha sido el resultado, una tarta muy vistosa, deliciosa, y ya habéis visto que es muy fácil de hacer. 
¡Buen provecho!

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